martes, 28 de diciembre de 2010

TROCADERO, TORRE EIFFEL E INVÁLIDOS



Trocadero toma su nombre en honor a la Batalla de Trocadero, isla del golfo de Cádiz, dónde se libró la última batalla de los Cien mil hijos de San Luis contra el ejército de Riego, el 31 de agosto de 1823. Fue el fin del Trienio Liberal y el comienzo de la Monarquía absoluta de Fernando VII. La Plaza del Trocadero es conocida por la famosa fuente de Varsovia, de forma rectangular, formada por estanques en cascada y cañones de agua en los laterales que le dan una visión magnífica. Al inicio de la Plaza existen dos motivos escultóricos: El hombre de Traverse y La mujer de Bacqué.
Desde lo alto de la plaza y justo al dar la vuelta a la salida del metro en Trocadero se divisa una de las mejores vistas de la Torre Eiffel, ya que no hay ninguna cosa que impida la visión de la misma. En esta parte superior, conocida como colina de Chaillot, Catalina de Médicis hizo edificar un palacio, el de Chaillot, en el siglo XVI. Convertido en convento, Napoleón lo destruyó para convertirlo en un palacio para su hijo, entonces rey de Roma. Después se construyó el que he comentado más arriba con motivo de la victoria de Trocadero. Aún, este palacio fue retocado para la Exposición Universal de 1937, con grandes controversias.
El palacio tiene dos alas curvas de casi 200 metros que se unen en una explanada central, con una gran plaza, con dos estatuas a ambos lados y jardines de gran belleza que bordean la fuente principal. Es la sede del Teatro Nacional de Chaillot y alberga asimismo dos museos, situados en los dos lados del mismo. Uno, el Museo del Hombre, de 1938, donde se aborda el arte, la cultura y lasa técnicas de los diferentes continentes del mundo. Existe una colección de más de 400 instrumentos de música de las diferentes culturas del mundo. Dos, la Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio, donde se encuentran pinturas murales y maquetas de grandes edificios. Las hay hasta principios del siglo XIX.
Los jardines del Trocadero están formados por una variedad de tilos, castaños, hayas y otros, delimitados en forma de “jardín inglés”, a la sombra de los cuales es casi obligado el descansar para continuar la visita de la Torre Eiffel que se divisa a escasos 500 metros.
La Torre Eiffel es, sin duda, el símbolo de la ciudad de París. Fue construida para la Exposición Internacional de 1898, para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa. No es este el lugar para hablar de las características técnicas de la obra, del hierro que hizo falta, los obreros, etc. Si indicar como anécdota, que muchos artistas, daban la orden a sus cocheros de no pasar por delante de la torre porque no la consideraban idónea para el romanticismo de la ciudad y no querían ni verla.
Tiene tres niveles. Los dos primeros se pueden subir andando o en ascensor. Si se es capaz de subir andando hay que hacerlo a través de 1665 escalones. Mejor bajarlos que subirlos. Nosotros subimos en ascensor, por el pilar este después de esperar durante 45 minutos para poder subir. No fue mucho tiempo, pues era temprano cuando llegamos. Las colas después fueron enormes. Anécdota: Por la tarde la Torre tuvo que ser cerrada porque una multitud de 3000 seguidores del Borussia Dortmunt invadieron la base la torre y se hizo para evitar males mayores. Según dicen hacía años que no pasaba algo así. Nosotros cogimos el ascensor en compañía de unos argentinos que conocimos en la cola y con los que estuvimos toda la estancia en la torre. Desde el segundo piso las vistas son magníficas. No subimos hasta lo más alto por el ascensor y el tiempo, nublado. El segundo piso se encuentra a 115 metros de altura y las fotos de los jardines del Trocadero, los Inválidos y Sagrado Corazón son magníficas.
Cuando terminas esta visita, puedes hacer dos cosas; una, ir andando hasta Los Inválidos; dos, coger el metro. Si vas andando debes hacerlo a través de 2’5 km, más o menos, desde los Campos de Marte hasta la entrada de Los Inválidos. Si no estás muy cansado puedes hacerlo, despacio y relajándote; pero, si estás cansado, como nosotros, lo mejor es coger el metro en Bir-Hakeim, de la línea 6 hasta La Motte, hacer cambio a la línea 8 y bajar en La Tour Mabourg, prácticamente a 100 metros de Los Inválidos. Si lo haces en metro, al lado, hay unos pequeños restaurantes donde no se come mal, aunque un “pelín” caros.
El Hotel de Los Inválidos fue mandado construir por el Rey Luis XIV en el año 1670. El motivo fue dar asilo y asistencia a los soldados heridos o mutilados en las guerras de Francia contra otras naciones. En tres años estuvo terminada, admitiendo a los primeros soldados. Fue construido por Libèral Bruant. Haica finales del siglo XVII los más de 4000 soldados se dedicaban a la confección de trajes, tapices y calzados, para ocupar el tiempo libre. En la parte sur se construyeron dos grandes iglesias, la del Domo y la Catedral de San Luis de los Inválidos. La primera debe su nombre a su cúpula dorada, visible desde todos los lugares altos de París. Con Napoleón I la iglesia se dedica a panteón de glorias militares, entre ellas, el autor de la Marsellesa- Rouget de Lisle- y Turenne y Vauban. Está recubierta de oro que le da el color característico.
La iglesia de San Luis de los Inválidos se llama también de los Soldados. En ella se encuentran muchos trofeos de las guerras francesas; igualmente tiene la tumba de los gobernadores del Hotel, mariscales, generales, etc.
En 1840 los restos de Napoleón fueron traidos de Santa Elena, el Domo se transformó con unas obras en una tumba para albergar el mausoleo donde descansan las cenizas del Emperador. Está hecho de piedra roja de Moscú, rodeado de una galería circular con bajorrelieves que recuerdan los hechos de su reinado y una imagen suya con los adornos imperiales. Se encuentran asimismo, las tumbas de sus dos hermanos y de su hijo.
Actualmente en el Hotel de Los Inválidos funcionan varios museos: el de La Armada, uno de los más importantes del mundo; el de Planos en relieve, el de Artillería, el de la Liberación y el Historia Contemporánea. Su visita es obligada pues se paga con la entrada de 12€. Merece la pena.

Cándido T. Lorite

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