sábado, 23 de noviembre de 2013

FLORENCIA.3º DÍA. GALERÍA DE LA ACADEMIA. ANUNCIACIÓN DUOMO, MUSEO DEL DUOMO, CAPILLA BRANCACCI Y ESPÍRITU SANTO. (1ª parte)


David, en la Plaza de la Signoria (copia)
 

            Si cansado fue el día de ayer, el de hoy se nos tornaba agotador, dada la cantidad de cosas que teníamos que ver, lo que había que andar y, sobre todo, lo que había que subir. Así que nos levantamos pronto, nos pusimos los zapatos y la ropa más cómoda posible, tomamos un desayuno abundante y nos echamos a la calle. Eran las 8’30 cuando salíamos del hotel.

            Por Via dei Fossi, Plaza de Santa María Novella, Plaza de la Unidad de Italia, Via Melarancio, pasando por delante de la Capilla Médicis, Plaza de S. Lorenzo y Via Cavour, llegamos a la Galería de la Academía. 15 minutos nos habían bastado para hacerlo, sin prisas y admirando las cosas que veíamos a nuestro paso. Sacamos nuestra entrada, que ya teníamos reservada a través de internet (por cierto, la “gratuita” cuesta 4€, lo que da lugar a la risa cuando la pagas) y pasamos al Museo.

David, Galería de la Academia
Galería de la Academia
            ¿Cuál es la palabra que definiría mejor lo que nos sucedió cuando entramos al mismo? Es difícil encontrar una palabra que lo pueda definir: cutre, antiguo- aunque parezca moderno-, pequeño; aunque a mí la que más me gusta, es DESILUSIONANTE. Nos habíamos hecho a la idea de un museo grande o, al menos, mejor estructurado que el que teníamos delante. Lo que primero nos llamó la atención fue un cartelón a la entrada donde había más prohibiciones de las que yo había visto en toda mi vida juntas en el mismo cartelón. Había más que en la Galería Uffizi, que ya es decir. INCREÍBLE.


            Entramos en el museo y en la primera sala nos encontramos con el Coloso una monumental obra. Había colgadas en las paredes una serie de pinturas del renacimiento florentino, realmente bellas. Pero si no tienes un folleto, ni un mapa, ni una explicación, ni nada de nada, difícilmente puedes explicar lo que estás viendo, si tampoco puedes hacer una foto. Pasamos entonces a la siguiente sala. En ella se encuentra el David.

            La escultura merece realmente una parada para admirarla. Esculpida entre 1501 y 1504, y destinada, en principio, a formar parte de la decoración externa del Duomo de Florencia, se convierte en el símbolo del estado florentino por la libertad y la independencia, así como en el símbolo de la caída de los Médicis (1494). La obra representa la energía, el vigor y el coraje, la lucha del género humano por la supervivencia. Su anatomía, reproducida enseguida por los contemporáneos de Miguel Ángel, es de una gran precisión formal, gracias al profundo estudio realizado por el genial artista.


El Coloso, en la Logia dei Lanzhi
Moisés, de Miguel Ángel
            Aparte del David, también se exponen las estatuas de los cuatro esclavos, encargados por el Papa Julio II como decoración de su sepulcro, llamados “Los Cuatro Prisioneros”, “La Piedad”( que se encuentra en el Museo del Duomo) y el “San Mateo”. Del Coloso se encuentra una copia exacta en la Logia dei Lanzhi, al lado de la copia del David, en la Plaza de la Signoria. El desarrollo de la Piedad se encuentra en el Museo del Duomo, que visitaríamos más tarde. ¿Cómo hacer fotos al David? Parece una misión imposible. Pero no lo es. Veamos cómo están puestas las cámaras. En un círculo, en cuyo interior se encuentra la escultura, hay cuatro cámaras mirando los cuatro puntos cardinales hacia el público. En medio de cada una de las cámaras, sentados o de pie, según la cantidad de gente que haya, se encuentran cuatro vigilantes. En total mucha gente, hasta un total de ocho- por así decirlo- para que no se pueda fotografiar. Pero yo las hice. Paciencia, buenos alimentos y colocarse en el lugar adecuado. ¿Cuál? Cuando estéis delante, al lado derecho se encuentran dos columnas y otras dos al lado izquierdo. La pareja se coloca delante de una de ellas, evitando de esta manera que la cámara situada enfrente de ti pueda verte, así como los restantes vigilantes, excepto el que tienes a tu lado. En un despiste, que lo tiene, se puede hacer. No salen perfectas, como veis, debido a la luz que hay en la parte superior, pero el gusto de saltarme a la torera la prohibición vale más que los 4 euros que me costó la entrada “gratuita”. Ahí quedan las fotos que hice. Se pueden comprar pero yo no quiero. Considero que sin flash la escultura no sufre. Y bastante cuesta la entrada. Entre los dos 15 € y 4€ más por tenerla reservada por internet y no hacer colas, que las hay.

                       
Santa Cena, Andrea del Castagno
Salimos y por la Plaza S. Marco y via Arrazieri llegamos al Cenáculo de Santa Apolonia. Antiguo monasterio de monjas Benedictinas Observantes de Santa Apolonia, fundado en el año 1339. La pared del Cenáculo fue pintada por Andrea del Castagno en torno a 1447 y tiene dos partes, una inferior en el muro con la última Cena y una superior con la Crucifixión, el Descendimiento y la Resurrección. 
Cenáculo de Santa Apolonia. Cena



Anunciación. Cenáculo de Santa Apolonia.
Aquí tampoco se pueden hacer fotos, pero como no tenía una explicación, un folleto, la persona que había salió a buscarme uno y aproveché la ocasión. Siento si las fotos no son buenas: He copiado una para que veáis como es realmente
         
Basílica de SS. Anunnziata
Volvimos sobre nuestros pasos y por via Battisti llegamos a la Basilica de la SS. Anunziata. Tuvimos que esperar un poco a que terminara una misa de difuntos de alguien importante, pues era concelebrada entre 6 sacerdotes, con coro gregoriano incluido. Salieron por la puerta principal, que cerraron en cuanto salió.
Virgen de la Basílica Anunciación
La construyeron los mercaderes florentinos sobre un oratorio de 1233 y fundaron los Siervos de María, porque habían visto una aparición de la Virgen. La orden decidió construir en 1250 en el lugar del antiguo oratorio una iglesia y un convento dedicados a la Virgen María. Cuenta la leyenda, que el padre Bartolomé debía pintar una Anunciación para la iglesia nueva, pero dejó la cara sin pintar, porque no era capaz de pintar el rostro de la Virgen. Pero, mientras dormía, un ángel terminó la cara. Esta leyenda hizo que la Basílica fuera uno de los lugares de peregrinación más venerados de Florencia y el cuadro milagroso se colocó en la capilla de la Iglesia (entrando a mano izquierda). La estructura de la iglesia es del siglo XV de Michelozzo y de Leon Bapttista Alberti, gracias a las ayudas de los Médicis. En 1601 se agrandó la fachada del edificio.


          
Claustro Ex votos de la Basílica Anunciación

Claustro de la basílica de la Anunciación
  En su interior, por la puerta central se llega a los frescos del Claustro de los Ex Votos, donde se conservaban antiguamente los Exvotos de la Virgen. Cruzando el claustro y por una puerta lateral se entra en la Basílica.
Cúpula de la Basílica de la Anunciación

Altar mayor de La Anunciación. florencia
Tiene una sola nave central, con decoraciones de mármol en los pilares y en los arcos. A la Izquierda está el Tabernáculo de la Anunciación que hizo Pagno Portigiani, en 14448, para proteger la milagrosa Anunciación. El techo está decorado con entalladuras. En la nave hay nueve capillas, todas semicirculares, excepto la capilla Mayor, llamada la Capilla de la Virgen del Socorro, de forma casi rectangular.
Piedad de Baccio Bandinelli en la Basilica de La Anunciación

Tumba de María Valtorta. Florencia
Dentro de la capilla se pueden ver, y admirar, preciosos frescos de Andrea del Sarto, Andrea del Castagno y del Perugino. Asimismo se encuentra una Piedad de Baccio Bandinelli y su tumba. El órgano es el más antiguo de Florencia y el segundo más viejo de Italia. También está la tumba de la escritora italiana María Valtorta.

           
Claustro ex votos, Basílica de La Anunciación. Florencia

Claustro ex votos de La Anunciación. Florencia
Saliendo de la Basílica ya divisamos a lo lejos, por Via dei Servi la Cúpula de Bruneleschi. En llegando a la Plaza del Doumo nos sentamos tranquilamente en un banco e hicimos como mucha gente. Nos compramos una pizza al taglio (al corte), con una cerveza y un refresco; nos la comimos y nos dispusimos a comprar las entradas para subir a la Cúpula, visitar la Catedral, El Museo del Duomo, El Campanile y Santa Reparata. Muchas cosas. Las describiré aparte, por su importancia y cantidad de imágenes y cosas que hay que escribir. Será en la 2ª parte del 3º Día de estancia en Florencia.

            Cándido T. Lorite

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