miércoles, 3 de abril de 2019

UN VIAJE A TURQUÍA. 4º DÍA. ANTALYA, PAMUKKALE, HIERÁPOLIS






Amanecimos en Antalya y, después de un abundante desayuno, cogí mis muletas, y, acompañado del grupo y de mi mujer nos dispusimos a visitar Antalya y su Kaleici. Puerto antiguo de la ciudad, donde los viejos muelles y sucias calles han sido racuperadas y transformadas en un lugar realmente bonito y agradable, a pesar de mis muletas, para el paseo. Empezó el día lloviendo y, cuando llevábamos unos minutos andando se nos agregó un perro, callejero, que David había salvado de ser atropellado al cruzar una calle.
Puerta de Adriano

Torre derecha puerta

Torre izquierda puerta
Agradecido, nos acompañó hasta que terminamos la visita en los muelles. Una foto y queda constancia del “amigo” que encontramos.
Nuestro "amigo"
Comenzamos nuestra andadura hacia la Puerta de Adriano, algo separada de las calles de la Kaleici, pero era muy conveniente su visita. Por el camino nos encntramos la mezquita Balibey Cami La puerta de Adriano e construyó en honor a este emperador romano en el siglo II d C. Llamada por los turcos Uçsapilar (la de las tres puertas); es un arco de triunfo en su honor, pues visitó la ciudad en el año 130 d. C. Consiste en tres puertas en forma de arco, donde según la leyenda pasó por ella la reina de Saba, camino de Aspendo,
Mezquita Belybei Cami

Julia Sancta
cuando iba a visitar al rey Salomón. Antiguamente las murallas de la ciudad rodeaban a la puerta por fuera y ésta no fue utilizada durante muchos años, razón por la cual no ha sido dañada y quedó revelada cuando las murallas colapsaron. A excepción de los pilares está construida en mármol blanco. A cada lado de la puerta hay una torre. La del sur conocida como la Julia Sancta y perteneciente a la época de Adriano, consiste en bloques de piedra lisos. La torre norte, la base pertenece a la Antigüedad y la parte superior a la dinastía Selyúcida.
Constancia de nuestra presencia
Desde  aquí, nos volvimos por Ataturk Cd hacia la Mezquita  Yivliminari Cami. Es considerado el símbolo de la ciudad de Antalya. Porque con sus 40 de metros de altura sobresale sobre muchos de los edificios de la ciudad. Aunque el minarete está junto a una mezquita, en realidad es lo último que queda de lo que fue una iglesia bizantina,
Minarete y mezquita, en obras
más tarde convertida en mezquita. Tiene base cuadrada y una torre octogonal y los mosaicos que rodean el minarete es una de las cosas más preciadas de la ciudad..
Torre del reloj
El minarete Kesik también es muy apreciado aunque no está entero. Era un templo romano, destruido, convertido después en iglesia bizantina y después, en mezquita. Su antigüedad l hace muy apreciado.
A partir de este momento, lloviendo con cierta intensidad, bajamos hacia el puerto antiguo, por la calle Kaleici. Ahora las tiendas estaban cerradas, pero el bullicio en estos lugares ha de ser tremendo. Hay cantidad de bazares, tiendas, bares de copas, etc. Nos encontramos con algunos edificios emblemáticos, antiguos,
Zona del Kaleici

Llegada al "puerto" con su barco
como Karatay Medressesi, Atabey Armagan, y un pequeño jardín, Kirk Merdiven, muy cerca ya del puerto. Las calles, empinadas aunque ahora eran hacia abajo, estaban realmente peligrosas para mis muletas y mi integridad física, pero había que bajar; sí o sí.
Vista general del Kaleici

Atracción turística
La vista del puerto, a la vista de la lluvia, nos gustó mucho, aunque deslucida. Había embarcaciones de todo tipo, hasta el barco de Piratas del Caribe. No pudimos hacer gran cosa, pues llovía con intensidad en esos momentos y Erdem, en un alarde de ironía, nos dijo que no nos preocuparamos de subir de nuevo, pues el autobús nos recogía en el puerto. Como así fue. Un detalle muy de agradecer. Como muchos otros que tuvo.
Parte de la muralla en el puerto.

De allí, hacia Aspendos , ya tratado y un largo, tedioso, durmiente tiempo después, llegamos a Pamukkale e Hierápolis.
Desde lejos nos pareció Pamukkale, una cosa algo “mágica”, blanca bajo la luz del día y azulada a la luz del atardecer. Pamukkale significa “castillo de algodón”, es una zona natural yal mismo tiempo turística, en la provincia de Denizli, con clima templado todo eel año. Hierápolis se construyó en la parte superior del “castillo de algodón”.  produce capas gruesas de calcio y travertino,
Intentando bañarse

Las "piscinas" de agua. Hermosas.

Vista cercana de una poza
bajando por la ladera de la montaña y formando pequeñas piscinas. Antes se podían bañar las gentes pero debido al ingente turismo y a la barbarie de la gente, se prohibieron. Se permiten en un lugar determinado, el mojarse los pies, con cuidad, debido al terreno resbaladizo del terreno mojado. Para evitar su desecación y que adquieran un color negruzo, las pozas se llenan de agua durante una o dos horas y por determinados lugares. Se evita así el que el público pueda meterse en ellas y destrozar el lugar, como estaba sucediendo.
Vista general de Pamukkale

 A punto de "caerse"

Con una sola muleta. Un valiente
El agua contiene grndes cantidades de bicarbonatos y calcio. El fenómeno natural de salida del agua
 
Entrada Hierápolis

Una puerta antigua
Al lado se encuentra la ciudad de Hierápolis, fundada por Eumenes II, rey de Pérgamo hacia el 180aC fue destruida por un terremoto hacia el reinado de Tiberio, fue reconstruida y se hizo famosa por sus agua termales. Tiene un patrimonio arqueológico, muy deteriorado, formado por el Templo de Apolo, de grandes dimensiones, luego reducidas en la reconstrucción y a su lado el Plutonium, lugar de entrada a los infiernos, al inframundo.
El guía ERdem, explicando Hierápolis

Parte Hierápolis

Hierápolis
La gente se moría al entrar; luego se descubrió que era debido a los gases de Pultonio que se originaban en su interior. Un teatro, edificado sobre una pendiente, muy deteriorada. Un monumento en honor a Felipe, uno de los doce apóstoles, de forma octogonal, junto a una iglesia al mismo Felipe. Tres puertas de entrada; se conserva, medianamente bien una de ellas y una necrópolis.
Añadir leyenda

Añadir leyenda
La realidad es que Hierápolis está bastante destruida y hay que echar imaginación para ver lo que realmente existió en ese lugar. De aquí nos dirigimos hacia el hotel, un pedazo de hotel, de cinco estrellas, realmente magnífico, con un servicio de de cena y desayuno, magnífico.
Después de muchos kilómetros de autobús, de un día realmente ajetreado, un baño en las piscinas termales del hotel, relajó los cuerpos y permitió un sueño reparador a casi todos. Nos esperaba un día largo y lleno de muy agradables sorpresas.

Cándido T. Lorite
26-02-2019

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