miércoles, 22 de marzo de 2017

BRUSELAS. 1 DÍA.


 
El Atomiun

Palacio del Cincuentenario













Salimos de Madrid en vuelo de Ryanair, por primera y a la vuelta, por ÚLTIMA VEZ, a las 10,05 horas. Llegamos a su hora a Zevendem, aeropuerto de Bruselas a la hora debida. Cogimos el tren, en el piso -1, con dirección a Bruselas, encontrándonos con la “amabilidad” de una expendedora de billetes, de habla germánica, que nos puso mala cara cuando nos vio que hablábamos español o un francés poco correcto.
Aeropuerto de Zevendem
La primera en la frente. Menos mal que por gestos todo el mundo se entiende, menos esta expendedora, claro. Llegados a la Estación Central de Bruselas o Gare Centralle, nos bajamos del tren, salimos a la superficie y nos dirigimos, tranquilamente, por Grand Place, hacia nuestro hotel situado en rue du Midi, muy cercano al niño meón, el Mannekin pis, siempre saturado de turistas de todas las nacionalidades.

Nos instalamos en el hotel y comimos en un bar, cercano al hotel, mal. Caro y comida fría. Ni con hambre nos pudimos comer aquello. Las prisas para entrar en un bar son malas consejeras para todo. Cogimos el metro y nos dirigimos hacia la estación de Heysel.
Delante del Atomiun
Ya indiqué en mi primer escrito sobre Bélgica. Antes de viajar, el problema del metro, mal señalizado. Bajamos en la estación indicada de la línea 6, y estuvimos contemplando el Atomiun. Símbolo de la Exposición Universal de Bruselas de 1958 se ha convertido en un símbolo de la ciudad y atracción turística. Representa, terriblemente ampliado la estructura de un átomo de hierro y en sus bolas hay exposiciones permanentes y temporales.



En el superior hay un restaurante y un mirador. No me mereció la pena el dinero a pagar, 12 Euros por persona adulta. Me habían dicho que las exposiciones no merecen la pena y subir y bajar por el interior es un problema. Así que decidimos verlo por fuera, hacernos las fotos de rigor y pasear por los jardines que hay en el exterior. Siempre tiene colas para entrar.
Cogimos de nuevo el metro, cuyo billete cuesta 2’40, por lo cual es bueno comprar uno de 24 viajes si se va a utilizar bastante y, nos dirigimos hacia el Parque del Cincuentenario, en la otra punta de la ciudad turística de Bruselas. 
Vista del Palacio del Cincuentenario
Cogimos la línea 6 de vuelta, nos bajamos en Beekant, hicimos cambio a la línea 1 y nos bajamos en Merode. Si vais en tranví, hay que bajarse en Place Saint Pierre, de las líneas 81 y 83. Anduvimos un poco, haciendo fotos hasta que pudimos admirar la enorme amplitud y belleza del Palacio y sus jardines,
Arco central del Palacio

Detalle
con la fuente monumental. Lo más característico de este palacio es su Arco del Triunfo, con una cuadriga de bronce en la parte superior.
Fuente de los jardines

Fuente y Palacio. Y mi señora
Le da un aire a la Puerta de Brandeburgo en Berlín. Se construyó para celebrar los 50 años de la independencia de Bélgica, de ahí su nombre. Tiene tres museos en su interior. Hacía una tarde espléndida, de sol, y la gente estaba sentada tranquilamente, leyendo, hablando, haciendo fotos, etc. Un lugar imprescindible para visitar.
Cogimos de nuevo el metro y nos bajamos en Gare Central. Salimos a la calle a través de las Galerías Horta. Allí nos encontramos a Papá Pitufo y al Oso Polar. Fuimos andando hasta el hotel, descansamos un poco y nos fuimos a Grand Place a hacernos nuestras primeras fotos en esa sensacional plaza.
Se nos notaba el cansancio del día
Estaba empezando a anochecer y aprovechamos las luces para hacernos algunas fotos con la plaza  de noche. Cerca del hotel, nos sentamos en el bar Moeder Lambic, en la Plaza Fontainas.
Las primeras cervezas

Nuestra tabla de quesos y embutidos
Ponen unas cervezas belgas, bien de precio y excelentes de calidad. Acabamos el día mejor que lo habíamos empezado. Los quesos y embutidos, junto a la cerveza que nos bebimos nos agradó la noche y, en consecuencia, la media jornada que habíamos echado en Bruselas. Nos hicimos algunas fotos en Manneken pis. Ahora no había nadie. Lo íbamos a ver cada día, pues estaba prácticamente al lado del hotel donde nos alojamos.

Cándido T. Lorite

14-03-2017

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