martes, 14 de abril de 2026

EDIMBURGO. 1ª PARTE

 

W. Bow

 

Entrada al castillo
 
Catedral de Edimburgo

                        

          Acabábamos de llegar del Castillo de Sterling, del que hablaré en una entrada aparte. El autobús nos dejó en el inicio de la calle W. Bow. A partir de ahí yo abandoné el grupo, que se dirigió raudo y veloz, por un pasadizo estrecho de escaleras, hacia Victoria Ter, la parte superior de Victoria Street; desde allí, por Upper Bow, a la plaza del Histórico sitio de Lawnmarket y a mano izquierda, por Castlehill, hasta el Castillo de Edimburgo.

         Llegados aquí hay que empezar por decir los horarios, precios y qué ver, dentro y fuera del castillo.

         Precios: Adultos: desde 19,50 £ (22,38 €). Niños de 7 a 15 años: desde 11,40 £ (13,08 €). Mayores de 65 años: desde 15,50 £ (17,79 €)
Menores de 7 años: entrada gratuita. Familias: desde 38,50 £ (44,19 €).

         La subida hay que hacerla a pie desde Hight Street, (la llamada Puerta del infierno) y, para las personas como yo (78 años y problemas pulmonares), es muy dura la misma. Cuesta, porque está muy empinada. Yo decidí no hacerlo, ya que al mismo subía mi mujer con el grupo; así que dejé que ella lo hiciera. Luego me describiría aquello que vio y las fotos que hiciera, para insertarlas en el blog.

         Horario

Desde el 1 de abril hasta el 30 de septiembre: Todos los días de 9:30 a 18:00 horas.
Desde el 1 de octubre hasta el 24 de diciembre: Todos los días de 9:30 a 17:00 horas.
Cerrado 25 y 26 de diciembre.
Horarios especiales los días 24, 27 a 31 de diciembre y 1 de enero.

 

¿Qué ver en el Castillo de Edimburgo?

Se necesitan, al menos, un par de horas para poder visitarlo. Todos los días, a las una de la tarde en punto se dispara un cañón de artillería, que es continuación de una gesta que se inició por el año 1861. El General de Artillería del castillo. Se disparaba para que todos los habitantes pusieran en hora sus relojes (los que tenían)

Capilla de Sta. Margarita

         Muy cerca del cañón se encuentra la Capilla de Santa Margarita, construida sobre una de las zonas más antiguas del castillo; siendo también el edificio más antiguo de Edimburgo.

        

"Piedra del destino"

"Honors of Scotland"

En el Gran Salón del Castillo se encuentran Las Joyas de la Corona, conocidas como "Honours of Scotland" están compuestas por la Corona, la Espada del Estado y el Cetro, que se conservan en perfecto estado como uno de los conjuntos de atributos reales más antiguos de la cristiandad.

En la exposición también se puede contemplar la "Piedra del Destino", un símbolo muy valioso para Escocia sobre el que se coronaba a los reyes escoceses. La piedra fue robada por el rey Eduardo I de Inglaterra en 1296 y permaneció en Londres durante 700 años. Fue recientemente, en 1996, cuando el preciado símbolo regresó a Escocia.

        

Salones del Castillo

De paseo por el castillo

Se encuentra también el Museo Nacional de la Guerra, las habitaciones del palacio y la prisión del castillo. Aunque una de las cosas que más llaman la atención, son las magníficas vistas de Edimburgo desde lo alto del castillo.

         Volviendo al inicio de este capítulo, habréis leído que yo abandoné el grupo. Sí que lo leído hasta aquí es la descripción, pormenorizada que me hizo mi esposa, que sí lo visitó.

         Yo dejé el grupo en W. Bow (West Bow Well) y, desde ahí comencé a andar por la calle hacia Victoria Street. En todo el trayecto lo que llama la atención, de una manera especial, son los edificios o casas, pintadas de una forma aleatoria, de diferentes colores que la hacen especialmente llamativa.
W.Bow


Después de unas fotos para el recuerdo, continué el camino hacia George IV Bridge y de ahí
a Lawmarket. Se extendía hacia la izquierda el Castillo y hacia la derecha la catedral de St. Giles. Tomé el camino hacia la catedral.

Catedral de S. Giles

Antigua catedral de S. Giles.

         Hablar de la Catedral de S. Gil o Egidio, es hablar de una catedral que fue románica allá por 1124, como una catedral para leprosos y se entregó a la Orden de S. Lázaro. En algún momento del s. XIV se derrumba o se cae el edificio románico y aparece el gótico del s. XV. Fue dañada por un incendio provocado en 1314 por el rey Ricardo II. En 1559, las pugnas de John Knox, hizo que la Reforma Protestante se instaurara en Escocia. La catedral perdió todo su poder católico. Se le encalaron las paredes, se destruyeron los altares e incluso, algunas zonas, se destinaron a prisión y a guardar la guillotina escocesa (anterior a la francesa).

En 1633, el rey Carlos I la nombra como catedral de Edimburgo. Cuatro años más tarde se le devolvió, tras una revuelta, al culto presbiteriano. Entre tanto ya había sufrido bastante deterioro y su parecido con la primitiva iglesia era pura coincidencia. En 1822 el rey Eduardo, la salva de la ruina y de un derrumbe. Éste iba a coincidir con la ampliación de la catedral. Al quitarle el soporte de las casas adicionales a ella, el edificio se caía irremediablemente.

Vidriera s. XIX

Vidriera S. XIX
Vidriera S. XIX


Las preciosas vidrieras de la época católica fueron destruidas por la reforma protestante. Las actuales son del s. XIX y XX. En la parte derecha se encuentra la Capilla del Cardo. La Capilla del Cardo es una adición de 1909 a la catedral.

Frontal Capilla Cardo

Techo de entrada

Techo Capilla de El Cardo

Fue diseñada en estilo neogótico por el arquitecto Robert Lorimer junto a un equipo de artistas Art Nouveau que incluía a la brillante Phoebe Anna Traquair. La capilla sirve como lugar de reunión anual de los miembros de la Orden del Cardo, una orden de caballería fundada en 1687 por el rey Jacobo VII de Escocia y II de Inglaterra. Es quizá la parte más interesante, aunque no nueva ni antigua, de la catedral presbiteriana de Edimburgo.

        

John Knox

En el lado izquierdo se encuentra una imagen de John Knox, en bronce, del año 1906, padre de la Reforma protestante en Escocia y personaje muy estimado
Lloviendo

         Salí de la catedral muy desilusionado. Se me había vendido una catedral gótica, de inicio románica y me había encontrado con una catedral, totalmente nueva del siglo XIX. Cuando salí, además, había empezado a llover; después de un día de sol magnífico.

 

Cándido Lorite

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