jueves, 9 de octubre de 2014

EL TEMPLO DE EDFU O EL TEMPLO DE HORUS. 2º DÍA

Templo de Horus

Sala de la Barca. Templo de Horus

El Dios Horus

Llegamos a Edfu, temprano. Desayunamos y a continuación nos desplazamos a la parte izquierda del Nilo, a la ciudad de Edfu. En la orilla cogimos una calesa y con ella, al trote del caballo, nos dirigimos, sorteando el tráfico de la ciudad, hacia el templo. A su entrada, y tras las indicaciones de nuestro gran guía Rabeh Hares, procuramos hacer caso omiso a la legión de vendedores que había en los alrededores del templo. Era algo realmente agobiante. Teníamos que regatear hasta el precio del agua. Sabían que íbamos con sed y querían cobrarnos hasta un euro por una botella, que generalmente vale 3 libras, o sea, algo menos de 20 céntimos. Por vender venden lo que sea. Es algo increíble. Y todos al mismo tiempo. Mi mujer, siempre queriendo ver cosas me ponía en constante compromiso de decir que no, a todos los vendedores. Por fin llegamos al templo.
pilono, trasero
Es el templo mejor conservado de los que se encuentran en Egipto y el más importante después de Karnak. Está dedicado al dios halcón Horus y comenzado por Ptolomeo III Evérgetes I, allá por el año 237 a. de C. En el año 212 a. de C. se habían terminado las obras de la parte interior por Ptolomeo IV Filopátor, y se decoró ahcia el 142 a. de C. por Ptolomeo VIII, quién acabó también la primera sal hipóstila. Todo el templo se acabó hacia el año 57 a- de C. con la colocación de las puertas.
Capiteles disitintos
Es un templo grandioso, con 137 metros de longitud por 79 de ancho y 36 de alto. Es la clásica representación de un templo con pilono, el patio, dos salas hipóstilas, una cámara de ofrendas, la sala central y el santuario. Tiene una característica especial, consistente en que las salas se van haciendo cada vez más oscuras, hasta llegar al santuario, al cual le llega sólo la luz del eje vertical. Entre columnas y techo había unas aberturas que dejaban entrar la luz a las cámaras. Otra característica es que está orientado al sur. Quizá debido a la naturaleza de la zona.
Pilono izquierdo superior
Paso a describir brevemente el templo. El pilono tiene 2 torres con cuatro pisos unidos con unas escaleras. Están decorados con imágenes de Ptolomeo XII Neo Dioniso sacrificando prisioneros ante Horus y Hathor, con dos grandes halcones de granito delante de ellos.
Detalle de una columna. Capitel
Un primer patio, espacioso, con grandes columnas, coronadas con capiteles diferentes entre sí. El pronaos tiene doce columnas dispuestas de forma simétrica respecto de la entrada y en grupos de tres. La segunda fila de columnas es más gruesa que la primera, por razones de arquitectura. Aquí se encuentra una estatua de Horus con la doble corona y, a cada lado, dos salas, que contienen una biblioteca- la de la izquierda y la de la derecha dedicada a la purificación de los sacerdotes.
Sala hipóstila

Sala hipóstila. detalle
La sala hipóstila es la más antigua del templo. Tiene doce grandes columnas, en grupos de cuatro por tres columnas simétricas, respecto de la entrada. Tiene cuatro salas, dedicadas  a las ofrendas secas, a las ofrendas líquidas y dos a laboratorio. En éstas se encuentran escenas dedicadas a la preparación de productos a emplear en las ceremonias. Tras esta sala hipóstila se encuentra la cámara de las ofrendas y tras ésta, la capilla central, dedicada al dios Min. Después de la sala central se accede al santuario, con el naos, un gran monolito de piedra de granito gris de 4 metros de alta, en el que se encontraba la imagen de Horus y el pedestal en que se encontraba la barca.
Sala de la Barca.

Santuario

Delante de la barca. 
El santuario tiene diez salas con el nombre de cada una grabado en el exterior. Son 1: La cámara de las telas; 2. Tumba; 3 y 4. Dos salas de Sokar, que constituían  el templo de Osiris. Una de ellas tiene grabado el culto de Osiris muerto; 5. La cuna que tenía el sistro de oro y la barca; 6. Cámara de la pierna y sala adjunta dedicada al dios Jonsu; 7, 8, 9 y 10. Cámaras de Ra, y la triada Menhyt, Nejbet y Neftis.
exterior Templo de Horus

Tempo de Horus

Ofrendas Templo de Horus

En la parte exterior del templo aparecen, a su alrededor, gran cantidad de inscripciones de tipo religioso y alegóricos a la construcción del tempo. El Mamisi se encuentra en mal estado y está decorado con escenas del nacimiento de Horus.
En el Mamisi, con los amigos

Escena del Mmisi

Escena del Mamisi
Saliendo del templo de Horus
Detalle del exterior del Templo, pilono

Escena en el Mamisi.

Salimos del Templo, con poco turismo por desgracia para Egipto y nos dirigimos hacia el barco. Por el camino de vuelta, otra vez de nuevo decenas de vendedores y, otra vez, el tener que decir que no queríamos nada. Pero erre que erre, inasequibles al desaliento, nos ofrecían toda clase de mercancías. Una vez en el barco, una ducha, un pequeño descanso, comer, y mientras el barco se dirigía hacía el Tempo de Kom-Ombo, nosotros procurábamos descansar en la habitación.
A las cuatro de la tarde, con la “fresquita”, nos dirigimos hacia un templo con una característica especial. Está dedicado a dos dioses.
Cándido T. Lorite


lunes, 6 de octubre de 2014

LA ESCLUSA DE ESNA. 2º DÍA

LA ESCLUSA DE ESNA
            Fascinante hasta este momento era la palabra que salía de nuestras bocas, cuando hablábamos sobre los monumentos que habíamos visto y visitado. Se quedaban atrás cosas que pensábamos que otras iguales no íbamos a ver. Craso error.
         
La presa con la esclusa de Esna
   Lo primero que nos encontramos, después de una mañana de navegación, fue la esclusa de Esna. La esclusa es paso obligado para todos los cruceros del Nilo, pues hay que salvar un desnivel de unos diez metros. Un mecanismo de subida-bajada, que tarda aproximadamente unos 35 minutos en realizarse. Si llegas el primero no has de hacer cola y es realmente interesante observar cómo se produce el paso.
Imagen de los vendedores desde camarote
Pero lo realmente divertido es el “mercadillo” que se realiza a través de los vendedores y los pasajeros de los barcos. Estábamos en el camarote, descansando y disfrutando de las maravillosas vistas que hay a través de sus enormes ventanas, cuando empezamos a oír, en medio del Nilo, unas voces que nos llamaron la atención. “Hola, amigos”, ”Hola María”. Dichas en un español realmente bueno. Nos asomamos al exterior, abriendo un poco el ventanal, pues el barco iba a una velocidad buena, y nos encontramos con barcas, atadas a los laterales del barco, tripuladas por dos personas que te vendían todo lo imaginable. Toallas, chilabas, manteles, camisas, camisetas, fulags, velos, de todo. Increíble.
           
Vendedores en sus barcas

Equilibrio sobre las barcas para vender
Cuando llegamos a la esclusa y el barco tuvo que entrar en ella, “una legión” de vendedores te tiraba toda clase de artículos a la cubierta superior del barco, te indicaban que los miraras, que los dejaras a los demás, y entre “regateos” realmente dignos de una escena de película, la gente se quedaba con prendas. El dinero se metía en el interior de una bolsa y se le tiraba al exterior al vendedor. No piense el lector de este blog que estoy hablando de diez o quince “vendedores”. Estoy hablando de, al menos, un centenar de ellos, Cada uno diciendo y vendiendo su mercancía. Un guirigay estremecedor. Todos querían vender y pocos querían comprar. Un ir y venir de prendas por encima de nuestras cabezas. Esa noche, en el barco, se celebraba la fiesta de las chilabas. Todos aquellos que habían comprado alguna, se la ponían y a bailar y disfrutar del crucero.
Atardecer en el río Nilo

La ciudad de Esna al atardecer

            La esclusa de Esna es un lugar que siempre queda en el recuerdo con las anécdotas que surgen entre vendedores y compradores, un mercadillo andante, con unos regateos sensacionales. Queda para siempre marcado en el recuerdo del viaje, porque aunque te lo han dicho, es totalmente inesperado y diferente en cada ocasión.

            Pasada la esclusa y atracado el barco, nos bajamos y nos dispusimos a ver el Templo de Horus.

Cándido T. Lorite

martes, 30 de septiembre de 2014

VIAJE A EGIPTO. EL CAIRO Y EL RÍO NILO. 1º DÍA COMPLETO


Intinerario del 1º. Día. Maravilloso.
ª ENTREGA
                        LOS COLOSOS DE MEMNÓN Y DESCANSO EN EL BARCO.

            Estábamos llegando al fin de las  excursiones del primer día de nuestra estancia en Egipto y del crucero por el río Nilo, el Padre de Egipto. Salimos de Deir-el Bahari, continuamos hacia Medinet Habu, lugar donde los colosos de Memnon son los únicos y últimos restos, por ahora, del enorme palacio de Amenhothep III. Las gigantescas estatuas, de 18 metros de altura fueron talladas en piedra traída desde Gebel El-Almhar, por orden expresa de Amenhotep, hijo de Hapu, arquitecto del templo.
         
Los colosos de Memnón

Los colosos con nuestros amigos
   Están orientados hacia el este y son representaciones del gran rey Amenhotep III. A ambos lados están representadas la reina Mutemuia y la esposa Tiyi.
            Estos colosos son famosos desde la antigüedad, el de la derecha, llamado coloso parlante, tenía una particularidad especial. Cuando salía el sol emitía un ruido. Estrabón, en sus escritos, describe el hecho. Se decía, que este coloso era la representación del mítico guerrero Memnón, hijo de la diosa Aurora, muerto en un enfrentamiento con Aquiles. Y cada día al amanecer, saludaba con un gemido a su madre.
Parte lateral del coloso "parlante"

Al fondo, la enormidad del templo de Amenhotep III
La realidad es que la zona tuvo dos grandes terremotos, uno de los cuales, el del año 27 d.de C., se desmoronó la parte superior de la estatua, y una gran grieta en la parte izquierda. Cuando sale el sol, después de amanecer, el calentamiento de la piedra emite un sonido. Bueno, lo emitía, porque este defecto fue solucionado, con la restauración de las estatuas, en los tiempos del emperador Septimio Severo, a principios del siglo III.
            Nos hicimos las fotos de rigor, hechas esta vez por nuestro guía Rabeh Hares y pusimos rumbo al barco, que nos esperaba anclado a las orillas del río Nilo.
El río Nilo.

Comenzando el atardecer. Río Nilo
La aventura del primer día había sido una maravilla. Parecía que nos habíamos bebido, literalmente, la cultura egipcia. Quedaban muchas cosas por ver, pero era necesario descansar. Una buena comida, una mejor siesta y subir a la cubierta del barco, a la piscina, por la tarde, para admirar el atardecer sobre el río Nilo.
La luna llena, sobre el Nilo

Con Paqui. Feliz
No tiene precio hacerlo con mi mujer, Paqui, la niña de mis ojos, la mujer de mi vida. Ver pasar el día con ella a mi lado, ponerse el sol en las orillas del Nilo. Maravilloso.
            Cándido T. Lorite                                                                                                        

lunes, 29 de septiembre de 2014

VIAJE A EGIPTO. EL CAIRO Y EL RÍO NILO 4º ENTREGA


La reina Hatshetsup

Plano del Templo 

Vista general deltemplo

Con eel Templo detrás.
EL TEMPLO DE LA REINA HATSHEPSUT

            Dejamos atrás las maravillas del Valle de los Reyes. Sus pinturas, únicas. Diferentes según las tumbas. Parecidas, sin embargo. Los ojos siempre juegan malas pasadas y el dicho de “más vale una imagen que mil palabras” a veces no se cumple. En el Valle de los Reyes estos nos dejaron un legado para las generaciones posteriores que hay que cuidar y visitar. Rabeh Hares nos hizo conocer la importancia que tiene este lugar para el pueblo egipcio.
            Cogimos el autobús, abandonamos el lugar y nos dirigimos, sin solución de continuidad y sin apenas tiempo para digerir todo lo que veía nuestro cerebro. Nos condujo el autobús hacia Deir-el Bahari, el Valle de las Reinas. Allí, desde lejos pudimos contemplar la excepcional simetría y belleza de un templo, el de la Reina Hatshepsut. Considerado el más importante del lugar y único en todo Egipto.
Pinturas templo de Hatshepsut

Horus

La reina delante de Horus

                        ¿QUIÉN ERA LA REINA HATSHEPSUT?
Pintura de Hatshepsut

Pintura del templo


            Un poco de historia acerca de esta reina vendría bien para conocer quién era, cómo era y qué hizo. Perteneció a la Dinastía XVIII, desde 1490-1468 a. de C. Una de las mujeres que alcanzaron el poder en el antiguo Egipto y que ascendió como un auténtico “rey”. La muerte, antes de tiempo, de Tutmosis II fue un problema para el mantenimiento de la dinastía Tutmósida, haciendo la crisis más aguda, desde la muerte de Tutmosis I.
Pinturas del templo

Pinturas del Templo.

Pinturas del templo
Por suerte, Tutmosis II tenía un hijo varón con todos los derechos sobre el trono, pues había nacido de Isis, una de las esposas del rey. En el momento de la muerte, el príncipe estaba en el templo de Amón, donde se preparaba para su ascenso a rey. Era demasiado pequeño para rey y para tomar decisiones tan importantes, y sería la esposa del rey fallecido, Tutmosis II quién actuaría a su lado. Durante años Harshepsut tuvo cierta ambigüedad a la hora de presentarse ante su pueblo como corregente. En los primeros años aparece con el título de rey o de reina viuda. Hasta que decidió llamarse definitivamente “rey de Egipto2, tomando la titularidad con el “nombre Horus”, con el nombre en femenino y usando sus años para el cómputo de los años de reinado. De este modo una mujer se convertía en faraón de Egipto.
La herencia de la sangre divina era transmitida por la mujer. La necesidad de mantener la sucesión dio sentido y valor al papel jugado por la mujer en la Dinastía XVIII. La rena quería el trono de Egipto y es lo que hizo, alzarse con él. Las inscripciones la presentan como el único rey autentico y por eso era la única legítima heredera, única descendiente directa del Dios Amón. De esta manera Tutmosis III era considerado un hijo bastardo, fruto de la unión con una mujer secundaria sin posibilidad de acceso al trono. Como el clero de Amón era muy amante de la “buena vida”, la reina aprovechó esta circunstancia. Les dio prebendas y dinero y consiguió que se representara al dios Amón en relieve, con la apariencia de Tutmosis II haciendo el amor con la reina Amosis y, como consecuencia de esa unión, nacería Hatshepsut. 
Imagen con figura de hombre, de Hatshepsut
Pero como lo tradicional en los faraones era un hombre, ella se hizo representar como un hombre, con cuerpo de hombre y barba postiza. Como la mayoría de los faraones tiene su tumba, la KV 20 en el Valle de los Reyes.


CÓMO SE HIZO EL TEMPLO
La obra arquitectónica se debe a Senmut, que consiguió una obra de proporciones perfectas. Se encuentra excavado en la roca, con parte del mismo en el interior de la roca. Se hizo entre los años siete y veintiuno del reinado de Hatshepsut.
            El templo tiene una entrada de de treinta y seis metros de anchura, con esfinges a ambos lados y llegaba hasta el gran patio, con dos terrazas escalonadas, unidas mediante rampas, apoyadas en muros de cargas y separadas por columnatas o pórticos.
Dos plantas del Templo

Vista de las plantas del templo
Tras la entrada, se llega a la primera terraza, con muros largos y bajos, con un doble pórtico de cierre. Se encuentra decorado con pinturas que representan las grandes barcas que cruzaban el Nilo con los obeliscos desde Asuán hasta Karnak y muchas escenas de caza y pesca. Aquí había también dos grandes estanques con forma de T y con plantas ornamentales y en su pórtico dos figuras osiríacas; hoy sólo queda una.
Explanada del templo

            Una rampa ascendente, con el león que protege el nombre de la reina, nos hace llegar a la segunda planta o nivel. Tiene 2 filas con 22 pilares cuadrados, con escenas de nacimiento, educación y coronación de la reina y una excursión o viaje al reino de Punto con viaje de vuelta hasta el templo de Amón. A la derecha hay otro pórtico inacabado con 15 columnas y 4 nichos. Entre ambos, se encuentra la capilla de Anubis, con escenas de Tutmosis I y Hatshetup haciendo ofrendas a Anubis, Amón, Ra, ..
La imagen de Hatshepsut, destruida
            En el extremo izquierdo se encuentra en la roca, la capilla de Hahtor, con dos salas hipóstilas, con ofrendas a los dioses  y decoraciones celestes.
Entrada Sala del Santuario

Sala del Santuario

            La tercera y última planta tenía 22 columnas con pilares osiríacos, que fueron destruidos, totalmente, por Tutmosis III cuando accede al poder. Aquí se encuentra la cámara de la reina y la capilla de Tutmosis I. La última sala, la del templo, la del santuario, se encuentra o tiene tres salas, la primera para colocar la barca sagrada. Hay decoraciones de la reina, de Neferura y de Tutmosis III.
            Abandonamos el templo, cerca del mediodía. El calor empezaba a ser sofocante, sobre todo cuando nos encontramos cerca de la arena. Pero la mañana estaba siendo inolvidable en todos los aspectos.

            Cándido T. Lorite