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| Catedral de Galsgow |
El último de estancia en
Escocia iba a ser, otra vez, un camino duro. Salimos de Edimburgo, temprano y
llegaríamos a Bailén, el mismo día hacia las 01’00 h del día siguiente al que
salimos de Edimburgo. Una verdadera paliza, a agregar a la del día del Lago
Ness. Vamos a contar el larguísimo día.
Salimos
después de un buen desayuno (no sabíamos hasta cuando comeríamos), dirección
Glasgow. Teníamos que estar delante de la catedral antes de que abrieran, sobre
las 10 h de la mañana.
Una de las cosas más sorprendentes de esta grandiosa
catedral es su antigüedad.
Esta imponente catedral gótica sustituyó a la primera catedral de Glasgow. La original fue dañada por un incendio en el año 1189. Tras el incendio, el ambicioso obispo Jocelyn ordenó la construcción de una nueva catedral en el mismo lugar. Además, ordenó que fuese más grande y mejor que la anterior. Así, en el año 1197 se volvió a consagrar la catedral actual.
El proyecto favorito del obispo Jocelyn resultó ser una
tarea gigantesca que tardó siglos en completarse. A lo largo de los años
siguientes, el edificio se fue ampliado y mejorado continuamente. La parte
inferior de la catedral se construyó en el siglo XIII; la superior, en el siglo
XV.
Delante de Livingstone
La Reforma Protestante de 1560 lo cambió todo. Casi de la noche
a la mañana, Escocia pasó de ser un país católico devoto, a uno protestante. La
Iglesia católica escocesa prácticamente dejó de existir y se intentó erradicar
todo rastro de catolicismo. Esto implicó que las catedrales católicas fueron
atacadas.

Delante de S. Mungo 
Vidrieras.
La catedral de Glasgow tuvo suerte. Fue una de las dos
catedrales medievales de la Escocia continental que sobrevivió casi intacta. La
catedral de San Magnus, en las Orcadas, también cuenta con tal suerte. Pero si
quieres ver una catedral medieval escocesa, te resultará más fácil llegar a
Glasgow que a las remotas islas Orcadas.
Al escapar de la destrucción, la
catedral fue «limpiada». Se retiraron sus altares, esculturas y otros objetos y
mobiliario católicos. Es un verdadero milagro que la catedral sobreviviera a
estos tiempos volátiles. El tenaz edificio se mantiene fuerte hoy en día,
testigo firme de su centenaria historia de supervivencia y resistencia.
Datos más importantes de la Catedral de
Glasgow
·
Quizá el hecho más sorprendente
sobre esta famosa catedral es que, en realidad, ¡no es una catedral! Esto se
debe a que no ha sido la sede de un obispo desde 1690. A pesar de ello, se la
sigue llamando catedral.
Nave central 
Entrada a la cripta de S.Mungo
·
Además de ser la catedral más
antigua de Escocia continental, esta gran catedral es el edificio más antiguo
de Glasgow.
·
La emblemática aguja de la catedral
no se añadió al edificio hasta el siglo XIX.
·
La catedral de Glasgow es una
auténtica superviviente. Como sabemos, salió relativamente ilesa de la Reforma
escocesa. Además, también ha sufrido varios incendios importantes a lo largo de
los siglos, sobre todo en 1401 y 1652. Por si fuera poco, un rayo causó
importantes daños a la catedral en el año 1406.
·
La catedral está dedicada a San Mungo,
patrón de Glasgow. Se dice que San Mungo fundó la ciudad en el siglo VI. De
hecho, este mismo edificio alberga su tumba, que se encuentra en la iglesia
inferior.
Intrincada columna
·
El aspecto oscuro y gótico del
edificio lo ha convertido en un codiciado lugar de rodaje. En él se han rodado
varias producciones famosas de Hollywood. Entre ellas, Outlander, Cloud Atlas
y, más recientemente, The Batman (2022).
Salimos disparados de allí y, más aprisa que corriendo, nos
dirigimos hacia la Universidad. La visita iba a ser estilo “japonés” Nos
bajamos del autobús, justo delante de la entrada. Y rápido, nos dirigimos hacia
el primero de los claustros.
Fachadas de los college
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| Imponente claustro |
Impresionante. Apenas nos dio tiempo a hacer unas fotos. Por un patio interior, increíble, pasamos al segundo de los claustros. Si el primero era impresionante éste no le quedaba a la zaga. No voy a escribir mucho sobre esta universidad. No nos dio tiempo a nada.
Salimos corriendo hacia el autobús y, por las calles de
Glasgow, hicimos algunas fotos.
Íbamos tan mal de tiempo que, al llegar al mismo restaurante
de la ida, nos estaban esperando. Teníamos menos de una hora para comer. Tiempo
de sobra, para una o dos personas, pero no para 50 comensales. Nos quedamos sin
postre, si queríamos llegar a coger el avión. Llegamos al aeropuerto de Glasgow
y, menos mal que es pequeño, porque si es grande no llegamos a coger el avión.

Aeropuerto de Glasgow
Los trámites de salida fueron tan engorrosos como a la entrada en Escocia.
Ryanair, como de costumbre nos hicieron llevar las maletas hasta el avión, por
medio de la pista. Un primor de aerolínea.
Después
de cuatro horas de vuelo, llegamos a Málaga; y, ¡Oh!, sorpresa; otra vez los
dichosos trámites de pasaporte, DNI, etc, nos montamos en el autobús para
Bailén. Eraan las 9 de la noche cuando nos pusimos en marcha. Una parada para
tomar un tentempié en un área de servicio, cerrada y con pocas cosas. Llegamos
a Bailén, pasadas las 01’00 h del día 4 de marzo de 2026. Estábamos en nuestro
hogar, dulce hogar.
Pero,
a través de estos días, me ha quedado clara una cosa. Yo no quería ir al Reino
Unido, aunque sí a Escocia. Pues ahora ni a Escocia.
Desde que salimos de Edimburgo hasta que llegamos a casa, habíamos pasado más de 12 horas sentado. Esto unido a lo del día anterior, dejaron una huella imborrable en mi espalda, durante más de 15 dís. Incluídas dos sesiones de fisioterapeuta.
Cándido Lorite
12/05/2026






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