domingo, 9 de noviembre de 2014

EL CAIRO: 2º DÍA. 2ª PARTE. EL CAIRO ISLÁMICO

Librería en Al Moez

Mercado de Al Moez

Venta en Al Moez.
EL BARRIO ISLÁMICO, AL MOEZ Y KAM-EL KALILI.
            Después de visitar el extraño barrio copto, Ali nos llevó a conocer la otra parte de El Cairo Islámico, la zona de la calle Moez y el bazar de Kham Al- Kalili.
            Adentrarnos en las inmediaciones de la calle Al Moez, llamada realmente Al Moez Ledin Alá Fatimi, nombre del cuarto califa fatimí que gobernó Egipto durante el siglo X, haciendo de El Cairo la capital de su dominio, fue como desplazarnos en una cápsula del tiempo, hacia atrás, al menos 50 años con respecto a la vida que teníamos delante de nuestros ojos.
Poniendo la librería en Al Moez

Cafetería en Al Moez
Barberías a la vista, mercados en la calle, animales vivos, librerías para todos los gustos, un cúmulo de gentes variopintas, con diferentes ropajes y vestimentas; todas dentro del más estricto estilo islámico. Mezquitas, casas, palacios, rejas de madera, puertas de siglos y chiquillería. Un mercado abierto por los cuatro puntos cardinales con toda clase de especias, conocidas y desconocidas que daban a las calles circundantes un olor de cocina casera y tradicional. Todo un espectáculo, no sólo para la vista, sino para los sentidos.
           
Sacos de Especias en Al Moez

Mercado de Al Moez
Comenzamos por ver una librería; acababa de poner los libros sobre unas mantas y Ali nos dijo que allí se podían encontrar toda clase de libros antiguos sobre el Corán y autores árabes. Una pena no saber árabe para poder haber leído o comprado alguno. Andando pudimos ver como se afeitaba un hombre, en una barbería árabe, con el clásico “pirulí” de colores en la puerta o como una mujer compraba carne de camello en una carnicería.
            Las verduras iguales a las españolas, algo más grandes o más pequeñas y sacos perfectamente colocados con las especias y su colorido. Nos llamó la atención, especialmente un gallo, vivo, colocado encima de unas cajas con gallinas, vivas. Hacía años que no lo veía y me recordó a mis años de niño en el mercado de Jaén. Se colocaba el gallo encima para que las gallinas no alborotaran.
Carnicería en al Moez

Comprando crne

El gallo domina el gallinero. Al Moez
Lo dicho, me retrotraje más de 50 años en el tiempo, a mi lejana infancia. Y me vinieron a la mente los recuerdos de mi madre, cuando me llevaba al mercado para que le llevara los cestos más pesados y a mí me gustaba perderme entre los puestos de carne, pescado, verduras y oír los gritos de los vendedores. La calle Al Moez era volver a mis recuerdos de niño.
           
Palacio Al- Baquq

Entrada a Al-Baquq
Limpia, era totalmente diferente a lo que habíamos dejado atrás de la Ciudad de los Muertos o del barrio copto, con la basura en las puertas de sus casas y calles.  Pudimos admirar el Palacio Barquq. Un poco de historia para conocerlo: En el siglo XIV, el sultán Barquq decidió construir un complejo, en los alrededores de los monumentos de periodo de Qala’un, en esta famosa calle. Barquq era de origen circasiano y fue esclavizado por los mamelucos turcos de Bahri. Consiguió su libertad en 1363, se apoderó de Egipto aprovechando la debilidad de los de
Fachada palacio en Al Moez

Al- Baquq
scendientes del sultán Al Muhamad Nassir. Cuando vea el monumento preste atención a la inscripción de inauguración de la fachada del edificio: está escrito el nombre de Jarkas  El Kalili, fundador del bazar Al- Kalili; fue el maestro de equitación de Barquq.
            Al ingresar en el patio, en el centro encontrará una estructura abovedada que sirve para las abluciones, con su fuente. El patio está rodeado por cuatro “jwans” (espacios que rodean el patio). Aquí cabían 125 estudiantes, incluyendo los cuartos para los docentes y los establos para los caballos. Como todavía se usa como oración para los musulmanes, evite entrar en la hora de las oraciones. Deje los zapatos y póngase un velo para la cabeza las mujeres. Nosotros, los occidentales, cumplimos con sus costumbres; al contrario que ellos, que no lo hacen.
complejo de Al-Hakim

Delante del complejo de Al- Hakim

Fachada palacio en Al Moez

            Seguimos calle arriba y nos encontramos con monumentos no visitables como la Mausoleo de Qalaum y la Sabil Kuttah de Keshro Basha. A la entrada se ve el letrero de Madrassa, pero no se puede entrar, viéndose a la gente en su interior. La mezquita de Qalaum. Comprende un complejo de mezquita, escuela y hospital. Muestra la arquitectura típica mameluca. Las ventanas evocan a las ventanas de  las iglesias de Los Cruzados. La entrada es de albañilería entrelazada polícroma o ablaq (alternancia de piedras rojas y blancas o negras y blancas, propias de los árabes).
mezquita mameluca de al Moez

Entrada mezquita en Al Moez
Una de las tres mezquitas en la Ciudadela de El Cairo, la mezquita de Al Nasir Mohammed, puede parecer minúscula al lado de la mezquita de Mohammed Ali, pero sin embargo, constituye el único vestigio del período mameluco en la Ciudadela.
           Su edificación se remonta al año 1318 d.C. Tiene dos minaretes, que difieren en forma y altura. Su techo de madera está tallado y se conserva bastante bien. Los azulejos de vidrio azul y verde que adornan los minaretes son poco comunes para las mezquitas de Egipto, y forman un conjunto hermoso. Mientras se camina a lo largo de esta magnífica y antigua mezquita, es difícil creer que alguna vez fue usada como establo.

        
Entrada mezquita

Mezquita vidir Ali Shah

Madrassa de Al Nasir
La mezquita está formada por un bloque rectangular independiente y austero como exterior, tal vez debido a la naturaleza militar de su posición. Continúa con un esquema hipóstilo con un diseño estándar de un patio rectangular, con un santuario en el lado de la qibla (punto que marca la dirección a La Meca) y arcadas rodeando sus otros tres lados. Estas arcadas del santuario y el patio están formadas por columnas de mármol con capiteles pre-islámicos y arcos ojivales ablaq (decoración que alterna un color claro y otro más oscuro). Sobre cada arco hay un par de ventanas de forma ojival. Estas ventanas constituyen la parte más baja de la muralla almenada que probablemente fue añadida sobre las arcadas en 1335 d.C.
       
Minarete mezquita

Minarete mezquita en Al Moez


  Los dos minaretes exhiben características únicas, diferentes de otros minaretes de Egipto. Son los únicos cuyas bases están construidas debajo del nivel del techo de la mezquita. Una explicación posible es que estas bases son anteriores al techado de la mezquita en 1335. De acuerdo con Maqrizi, Amir Qawsun contrató al arquitecto Tabrizi para que construyera su mezquita (1329-30), la cual tenía dos minaretes modelados según los de la mezquita del Visir Ali Shah Ghilani en Tabriz (ninguno de ellos existe actualmente). También estaba de moda en el khanate persa, mosaicos de loza, que en la parte exterior de la mezquita, eran de color verde, blanco y azul, como aquellos del “sabil” (bebedero), y añadidos por Al Nasir Mohammed a la “madrasa” (escuela) de su padre Qala’un (sabil 1326, mosaicos probablemente después 1348), con una banda con inscripciones en mosaico blanco.
Calle de Al Moez, con casa Al Suhaimi

casa palacio enAl Moez

          La altura de la mezquita fue incrementada, el techo fue reconstruido y un domo de azulejos verdes fue añadido sobre la maqsura (pequeño santuario) en 1335. 
Fue la mezquita real de los sultanes mamelucos, donde realizaban sus oraciones cada viernes. Fue una de las más espectaculares mezquitas de la ciudad hasta que el domo original de madera, sobre las nueve ventanas en saliente del templo en frente del mihrab colapsara en el siglo XVI d.C., y que el mármol fuera llevado por el Sultan Selim a Estambul.
Entrada mezquita de Al- Hakim
Seguimos andando y vimos la fachada de una espléndida casa, la de Beit El Suhaimi; un magnífico ejemplo de las casas cairotas de los mamelucos de El Cairo islámico Una fachada plana e incluso fea en el exterior, pero, bella en su interior. No pudimos verla. Para otra vez será.
Más arriba encontramos la Mezquita de Al- Hakim, una de las más antiguas de la ciudad. Sexto califa fatimí, y 16º imám ismaelí, el controvertido Al Hakim bi Amr Al- Lah, que gobernó entre 996 y 1021 d. C. Fue el primer califa fatimí nacido y criado en El Cairo, la capital del imperio fatimí. Al Hakim es una figura central en las sectas ismaelí y drusa. La mezquita está en uso para los egipcios y así lo pudimos comprobar viendo entrar a la gente en ella a la oración, es lugar de peregrinación y la sede de la Congregación Ismaelí Bohra, en El Cairo.
Puerta de Bab el Futub
No me voy a entretener en su descripción, pues está de sobra en internet, en multitud de páginas.          Si indicar que sus minaretes son los más antiguos de El Cairo y su espectacular entrada, parecida a un pilono del antiguo Egipto.
Saliendo por la puerta de Bab el Futub nos encontramos con el duelo protagonizado por las mujeres del difunto que estaba siendo llorado en la mezquita citada. Sus lloros y sus lamentos se oían en todo el exterior de la calle como un lamento profundo y doloroso. La muerte es igual en todos sitios.
interior taxi cairota. 3 LE para tres
Cogimos un taxi individual. Cuando digo individual no me refiero a los taxis oficiales, con su bandera de bajada o su precio regateado entre el taxista y los ocupantes. No. Ali cogió un coche que no era un taxi, pero que él sabía que era un taxi. Nos costó tres libras el trasladarnos hasta el la otra puerta de entrada  la calle Moez, la puerta de Bab el-Nasr. Como su comportamiento y rapidez fue buena Ali le dejó otras tres libras de propina. Tan contento que se puso el “taxista”. De la otra manera nos hubiera costado más de 20 libras egipcias y eso después de saber regatear al taxista oficial.
El tráfico en El Cairo
Nos dejó muy cerca de Kam el –Kalili. Andando un poco nos adentramos en el bazar. Ruido, vociferío, gente comprando y vendiendo, el “hola, María” “hola, pesi”, “barato”, frases y palabras que los vendedores cairotas han aprendido muy fácilmente. Pasamos lo más rápidamente que nos fue posible, pues los vendedores se nos abalanzaban encima nuestra, con camisetas, toda clase de objetos, mantelerías, cachimbas, todo lo que se puede comprar o vender; eso sí, regateando, “l noble arte” que has de aprender o te timarán en todos los sitios. Volveré a indicar aquí, para gente que no lo conozca, como se hace el noble arte del regateo. Te ofrecerán una cosa a un precio desorbitado; todos estos objetos, sea el que sea, al valor de cuatro veces lo que cueste. Baja tu oferta “al suelo”, o sea, ofrece menos de la mitad de la mitad. Y a partir de ahí es cuestión de saber hacerlo. Ejemplo: una chilaba de algodón blanco, que yo compré, te la ofrecen a 380 libras egipcias. Rápida y mentalmente partí esta cantidad en cuatro partes, 90 libras. Le ofrecí, de entrada, 40 libras egipcias y se echó las manos a la cabeza.
Con la chilaba comprada
Le di otra cantidad, 75 libras egipcias y le dije que me iba. Me bajó el precio casi  a la mitad, 200 LE. Me di media vuelta y sin decir nada, me iba con mi mujer y Ali. Salió disparado hacia mí, ofreciéndome la chilaba por 140 LE y, a medida que me iba alejando iba bajando el precio de la misma, con ella en la mano, diciendo “algodón puro”. Como no le hacía caso, me lanzó su “última oferta”: 100 libras. Me volví, me lo quedé mirando y le dije: 95 LE y cuando me estaba dando la vuelta, me gritó: vale, pero no gano nada. Le había regalado 15 LE. La prenda valía 80, pero tampoco era cuestión de dejar al vendedor sin ganancia alguna. Es un ejemplo.
Interior de Jordi en Kam al- Kalili
Como no tenía ganas de seguir con los regateos nos dirigimos a Jordi, un cairota que había vivido en Barcelona varios años, casado con una española y vuelto a El Cairo, donde regenta un lugar en Bazar de al-Kalili. No hay regateo, son precios fijos. Allí compramos todas las cosas o regalos que llevábamos a los familiares y amigos como recuerdo de nuestra estancia en Egipto.
De allí nos fuimos a comer. Ali nos llevó a un barco en el río Nilo. Por un precio de 5 euros cada uno, comimos todo aquello que nos ofrecieron de comida. Croquetas de carne de camello, carne enrollada en algas, pan cairota caliente, un alioli de especias, realmente magnífico. Para beber, como no había cerveza con alcohol, cosa difícil de conseguir en El Cairo, aunque no así en el crucero, me bebí una Mirinda, bebida de naranja que hacía años no bebía.
Gizeh iluminada

Historia de Egipto

Las pirámides y Gizeh, de noche

Esperando el inicio de luz y color

            De allí nos fuimos para el hotel, cansados y dispuestos a echarnos una magnífica siesta, con baño en la piscina incluida, pues a la noche nos esperaba un magnífico espectáculo de luz y sonido en las pirámides. Nos despedimos de Ali; le dimos las gracias por su atención y su buen hacer como guía y como persona. He dejado en este blog su dirección, teléfono y e-mail por si alguien lo necesita en su visita El Cairo. Con toda seguridad tendrá un guía entregado y eficaz, que le enseñará aquello que quiera ver.
Las pirámides de noche

Una vista de las pirámides, dioferente

De rojo.

La siesta, un baño en la piscina y a esperar que llegara Mena, el otro guía, el oficial; junto a Rafael y Lita, una pareja malagueña, estuvimos disfrutando de un espectáculo de luz y sonido en las pirámides, realmente maravilloso. La música y la luz está hecha por españoles. A través de imágenes proyectadas en la esfinge de Gizeh, se nos va mostrando la historia de Egipto y de sus faraones más representativos.
Como faraones, nos despedimos de Egipto.
Ramsés II, Amenhotep, Tutmosis, Hatsepsuth (la reina), la ganadería, la vida, el trabajo, toda la vida de Egipto pasó ante nuestros ojos, en un tiempo maravilloso. La vida me ha regalado este tiempo al lado de la mujer de mi vida, Paqui. Un lugar que siempre quise conocer. Egipto. Eterno. Majestuoso.
Cándido T. Lorite







miércoles, 5 de noviembre de 2014

EL CAIRO. 2º DÍA. 1ª PARTE: EL CAIRO ISLÁMICO

Ciudad de los Muertos

Barrio copto antiguo

Mezquita de Muhamad Ali
MEZQUITA DE BEN ALÍ. CIUDAD DE LOS MUERTOS. BARRIO COPTO VERDADERO.

            Domingo, día 14 de septiembre de 2014. Nos levantamos bien temprano; desayunamos en abundancia en el hotel; hicimos provisiones para un día que prometía largo y cansado, pero muy provechoso.
            Esperamos en la puerta del hotel a nuestro guía particular, Ali M. Fathy. Por si necesitan en algún momento un guía que os enseñará El Cairo desde la vista de un cairota, no desde la vista de un turista os dejo aquí su teléfono y su correo electrónico. Telefono: (002) 012 6609740- 011 3669097.
            Espero Ali que te llame mucha gente porque la forma que tienes de enseñar El Cairo es totalmente diferente. Enseñas cómo viven, viajan, transitan, qué comen, etc, los cairotas. Gracias por todas las indicaciones que nos hiciste en cada momento, para poder sacar las mejores fotos. El precio no lo digo y que cada persona que quiera llamarte lo trate contigo en persona. Yo solo digo que mereció la pena.
           
Ciudadela de Saladino

Murallas de la ciudadela de Saladino
Nos dirigimos de primeras a visitar la Ciudadela de Saladino y en su interior la Mezquita de Muhamad Ali y, por otro lado, la Mezquita de An Nasir Muhamad. La primera nombrada es conocida como la mezquita de alabastro, por estar construida con este material. Se hizo como una copia de la de Santa Sofía en Estambul.
            Se empieza a construir entre los años 1830 y 1848 en lo alto de la colina, en el interior de la Ciudadela de Saladino.
Bóveda central de Muhamad Ali

Bóveda central de Mohamad Ali
Está compuesta por una bóveda central inmensa, un domo de 21 metros de diámetro y 52 metros de altura rodeada de otras cuatro bóvedas, que le sirven de soporte. Posee dos minaretes gemelos de origen turco y con una longitud de 82 metros. Las decoraciones no son tan finas como las mezquitas más antiguas de los mamelucos.
           
Torre de reloj de Luis Felipe

Fuente de las abluciones de la mezquita
Hay una torre del reloj, regalo del rey Luis Felipe de Francia; data de 1845 y nunca ha funcionado. Siempre está en reparación. Como contrapartida a este obsequio, los egipcios regalaron a Francia el Obelisco de Luxor, que ahora se encuentra al final de los Campos Elíseos de Paris. Un cambio mal hecho. Resaltan los contrastes de las ondulaciones del alabastro que lo recubren todo, el suelo está totalmente alfombrado, predominando el color rojo.
Escuchando a Ali

Escuchando a Ali
Las cúpulas y bóvedas están ricamente decoradas, al igual que el púlpito y la tribuna.
            La mayor parte se construyó en piedra caliza, pero hay determinados lugares que están hechos de alabastro; de ahí su nombre. Es impresionante y se ha convertido en uno de los lugares turísticos de Egipto más visitados. Y con razón. La otra mezquita, la de An Nasir Muhamad tiene una arquitectura más islámica y destacas por su influencia mongol persa que tiene,
Subida al pípito de Muhamad Ali

Tumba de Muhamad Ali
que queda reflejada en los elementos faraónicos, romanos y coptos que tiene. No es tan espectacular pero sí de una extraordinaria belleza. En su interior se encuentra, así mismo, la tumba de Muhamad Ali, un sepulcro de mármol blanco con flores pintadas.
            Estas mezquitas están construidas en la ciudadela fortificada edificada por Salah eddin Al- Ayoubi (Saladino), quién abolió el poder fatimí y restableció el Islam como religión oficial en Egipto en 1171. Fue residencia real y aunque no queda nada del palacio de Saladino, si abundan las mezquitas, con su atractivo turístico y religioso.
Entrada a la sala principal de Muhamad Ali

Bajo la cúpula de Muhamad Alí. El Cairo

            Un paseo tranquilo y unas vistas maravillosas de El Cairo por la ciudadela nos dio la imagen de un lugar tranquilo, pero al mismo tiempo lleno de gente heterogénea y diferente. A la entrada nos descalzamos y Paqui se colocó un pañuelo en la cabeza, en deferencia a su religión. Lo que nosotros hacemos en su país que ellos no hacen en el nuestro. Así nos va.
Vista general de la mequita de Muhamad Ali

Vista de la mezquita de Muhamad Ali
Cuando nos disponíamos a dejar la ciudadela, le pagamos a un hombre el agua que habíamos cogido y que como él no estaba, decidimos pagarle a la salida. Así lo hicimos. Compré una bebida isotónica, para mi salud; el precio me pareció, no abusivo, sino realmente de robo a mano armada. Me estaba pidiendo 30 libras por algo que costaba 5 libras. Mi mujer se empeñó en que la comprara, cuando yo no estaba dispuesto a pagar más allá de 8 libras. Ali se quedó admirado de cómo regateaba y de cómo al final pagué más por culpa de mi mujer. Así nos lo hizo saber. Desde ese momento, Paqui, aunque tarde me dejó hacer los regateos pasara el tiempo que pasara con ellos.
          
Cúpula de la mezquita de An Nasir Muhamad

Vista parcial de El Cairo
  Salimos de allí, contentos. Alí se dirigió al aparcamiento donde había dejado el coche y otra discusión acerca del pago. Quería cobrarle más dinero del que acostumbraba a pagarle, porque era domingo. Le pagó lo que consideró justo y nos montamos. Nos llevó a lo alto de una colina para ver mejor El Cairo. La visión de la ciudad desde ese lugar fue magnífica. Pudimos ver la Ciudad de los Muertos, que acabábamos de visitar junto a él. Una extensión de 20 km2. Una ciudad de muertos, habitada por vivos. Me explico.
           
Ciudad de los Muertos

Ciudad de los Muertos
La Ciudad de los Muertos. Nos llevó  Ali a un lugar extremadamente extraño para un europeo. Un cementerio. Nos habló del lugar como el sitio donde están enterrados príncipes, jeques, nobles y personas normales y corrientes. Los musulmanes son enterrados sin ataúdes, envueltos en una sabana o palio blanco y con la cabeza mirando a la Meca. En el suelo. Porque de la tierra vienes y a ella vuelves. Más o menos como los católicos, pero sin tanta parafernalia. Encima del lugar donde se entierran se hacen una casa. Cuando van a visitar a sus muertos, hacen fiesta, beben, duermen, rezan y cuando termina se marchan. Cierran la casa construida y se van a la suya propia. Es una ciudad de muertos habitada por vivos, en determinados momentos.
           
Mezquita de la Ciudad de los Muertos

Mezquita de la ciudad de los Muertos

Mezquita de la Ciudad de los Muertos
Cuando la gran llegada de palestinos venidos desde Gaza, en la Guerra de los Seis Días, no tenían dónde instalarse y lo hicieron en este lugar, en las casas que estaban “deshabitadas”. Cuando pasó el tiempo, el gobierno egipcio les concedió pisos dónde vivir, pero ya se habían acostumbrado a la vida de “okupas” sin pagar agua, ni luz, ni vivienda. Ahorraron lo suficiente, con la venta de los pisos concedidos y se volvieron al mismo lugar. Los hijos de aquellos primeros “okupas” terminaron sus estudios, se marcharon del país; otros viven en El Cairo y otros siguen viviendo en esta ciudad. De vivos, pero con muertos.
           
Casa o tumba de los Muertos

Casa o tumba de los Muertos
Tienen su propia organización. Los sábados o domingos organizan un mercadillo de objetos que es muy visitado por la gente de El Cairo. Están distribuidos en barrios, del que se encarga una persona que cobra una especie de canon por vivir allí. Si alguna familia no puede, pues no la paga y no pasa nada. Se les ha prometido siempre, por parte de todos los mandatarios, una vivienda digna. En algún momento, como he dicho más arriba, se les concedió; pero la vendieron y volvieron a este lugar. Es su lugar de vida entre los muertos. A ellos no les da miedo. A nosotros, sólo ver el lugar, sí. Nos dimos un paseo, en coche, por el lugar, hicimos unas fotos y nos fuimos con una sensación rara. Una sensación que no sé explicar.
Tumba de la ciudad de los Muertos

Tumba de la Ciudad de los Muertos

            Para rematar el momento, Ali dijo de llevarnos al barrio copto y le dijimos que ya lo habíamos visto el día anterior, el sábado. Nos dijo que no iba a enseñarnos ese barrio copto, sino el barrio copto dónde viven los coptos; dónde trabajan, descansan, juegan, oyen su misa, se relacionan. Etc. O lo que es lo mismo, el verdadero barrio copto; no el turístico.
            El verdadero barrio copto
            Nos llevó por calles y avenidas hasta llegar a un barrio realmente paupérrimo, lleno de basura; con la gente andando por la calle, en unas condiciones que nos llamaron la atención. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando nos dijo Ali que ese barrio, en su pobreza exterior, era habitado por las gentes más ricas de Egipto: los coptos.
Trabajo en domingo de los coptos

Recogida de basura.
Nos explicó cómo. Recogían toda la basura de las calles de Egipto que, por cierto, es mucha y en gran cantidad, tirada en cualquier lugar y de cualquier forma. La llevaban a su zona y allí cargada en camiones la mandaban a china. Éstos la reciclan para Europa en forma de chanclas, bolsas de plástico, monederos, toda clase de objetos. A ellos la basura les sale barata.
Entrada al túnel
Nos contó Ali y en esto coincidió con Mena, el otro guía que una empresa española se hizo cargo de la recogida de basura en todo El Cairo;
Iglesia copta

Montaña con la historia de la iglesia
subió el precio del recibo que pagaron gustosos los cairotas. Pero la empresa quebró y la basura ya no la recogía nadie y el recibo seguí siendo el mismo. La consecuencia fue que los cairotas tiran la basura en un lugar determinado, o en cualquier sitio, y ahí se queda hasta que la recogen los coptos. Son ricos recogiendo asura. Increíble, pero cierto.
          
¿miseria? No. Riqueza
  En la parte alta de este barrio es dónde se reúnen los coptos para jugar, buscar pareja o tomar una pipa, una cola o un refresco. Nos pareció, pasando el túnel, que la vida era totalmente distinta a un lado y al otro. Eso sí, Ali nos dijo que no tomáramos muchas fotos pues son muy celosos de su intimidad. Y así era, al final comenzaron a mirarnos como a bichos raros; y los éramos, pues allí no había más europeos que nosotros dos. Cogimos el coche y nos fuimos hacia el centro de El Cairo. A Kam Al- Jalili y la calle Al Moez y alrededores. Para la 2ª parte de este día.
            Cándido T. Lorite